Crónicas de lo cotidiano 136: "La inutilidad/utilidad de las simulaciones sociales", por bonzopoe

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Estoy desde hace días intentando tirar a la basura un llavero que me regaló una amiga, y todavía no lo logro. Se que eventualmente lo haré, pero hay un sentimiento inútil de culpa del que aún no logro librarme. No puedo evitar pensar que tirarlo es ser desagradecido y no valorar el detalle que tuvo conmigo al dármelo.
Es un llavero-souvenir que compró en las pasadas vacaciones de invierno que se fue de viaje a Nueva York con su familia. Me lo dio la última vez que fui a su casa a una reunión que hacemos un pequeño grupo de amigos cada mes o dos meses, y solo me dio llavero a mí, a nadie más.
No sé si me lo dio porque me aprecia más que a los otros, porque fui el primero en llegar, porque luego se le olvidó darle el suyo a los demás, o alguna otra explicación plausible; pero así como no pude negarme a recibirlo para no ofenderla, ahora no puedo (todavía) deshacerme de él.

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Lo curioso es que yo lo recibí como una formalidad social, porque se que ni lo necesito, ni me gusta, y nunca lo usaré, y desde que lo acepté supe que acabaría en el bote de basura, pero no pude rechazarlo. Y lo más curioso, o triste, depende de como se vea, es que es posible que ella igual lo haya comprado como una formalidad, porque no compró uno, compró varios, para repartir entre sus amistades.
No sé ustedes, pero yo no espero que mis conocidos me traigan souvenirs cuando se van de viaje a algún lado, y sin embargo tengo bastantes, muchos de ellos recibidos de gente que ni siquiera es muy cercana a mí. Tal vez yo sea el que está mal, y al mundo en general le gusta comprar baratijas de los lugares que visita para repartir entre sus conocidos, la verdad no lo sé, pero si es así, es un hábito al que no le encuentro mucho sentido.
Pasa lo mismo con los regalos que recibimos por nuestro cumpleaños, boda u alguna otra ocasión especial. La gente muchas veces nos regala cualquier cosa para salir del paso, para cumplir con la formalidad social, y nosotros lo recibimos por lo mismo, aunque al final los tiremos a la basura o acaben en la bodega acumulando polvo hasta que el tiempo haga lo que nos negamos a hacer desde el principio, y los convierte en basura, que acabaremos tirando años después.

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Así como estos dos casos hay muchos más donde participamos en una simulación que funciona como lubricante social, para no hacer y/o decir lo que realmente queremos, aunque muchas veces el otro sabe perfectamente lo que hay detrás de nuestras acciones/palabras. Un ejemplo clásico es la famosa frase para romper con alguien: "No eres tú, soy yo".
Vivimos en un mundo de simulaciones, que llegan a la hipocresía y falsedad en muchos casos, y que muchas veces más que ayudar, nos estorban, pero funcionan como un excelente lubricante/aglutinante social, porque decir, o hacer, lo que verdaderamente queremos, puede interpretarse como grosero, irrespetuoso, desconsiderado, etc. Muchas veces la libertad ofende, y la honestidad incomoda.
A cuantas cenas y reuniones sociales hemos asistido no por gusto, sino por obligación, por compromiso social. Cuantas pláticas incómodas hemos tenido donde tu sabes que el otro sabe que no quieres hablar con el/ella, tu sabes que el/ella tampoco quiere hablar contigo, pero ahí están ambos con su mejor sonrisa esforzándose porque eso no sea evidente a la mirada casual lo que ambos saben.

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Las simulaciones sociales para gente como yo, que no represento a la mayoría, debo admitir, son, en el peor de los casos, un absurdo y una pérdida de tiempo, y una molestia tolerable, en el mejor de lo escenarios. Pero hay que reconocer que son también una herramienta útil de integración, e incluso manipulación social, y esto lo aprendemos desde pequeños.
De niños nos portamos bien para lograr obtener algo a cambio, no porque en realidad nos interese portarnos bien. E igualmente podemos hacer un berrinche, y llevarlo hasta sus últimas consecuencias, si sabemos que podemos obtener algo a cambio.
Ya de jóvenes, la seducción es otro buen ejemplo. "Bailamos" en un juego de apariencias para conseguir el favor afectivo y sexual del otro, y este "baile" es muy importante para establecer dinámicas de pareja sobre las que puede crecer, o no, una relación.
Trazar la línea entre la amabilidad, la cordialidad, y el respeto, y lo que podemos considerar la simulación, la manipulación y la hipocresía, no es sencillo, porque en esencia son casi lo mismo, o pueden parecer lo mismo, y lo que marca la diferencia entre ellas es la intención que hay detrás.

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Un saludo puede ser cordialidad o hipocresía, dependiendo de quien saluda a quien, y una serie de condiciones ajenas al acto en si mismo, que si no sabemos, no siempre es sencillo notar a simple vista, pero que si sabemos, al menos parcialmente, podemos intuir.
Para bien o para mal, vivimos en una sociedad que ha estructurado históricamente una serie de comportamientos de interacción entre sus integrantes, y salirse de estos constructos es complicado, y tal vez hasta contraproducente.
Decirle a mi amiga que no aceptaba su regalo porque iba a acabar en la basura, tal vez me hubiera generado una fricción innecesaria con ella, y aunque ella me conoce, y lo hubiera entendido, probablemente no hubiera podido evitar sentirse un tanto herida o despreciada, y tengo que admitir que con justa razón.

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Estos constructos que facilitan nuestra interacción con los demás tienen múltiples aristas, y creo que no hay manera de disfrutar de las positivas sin convivir con las negativas, y depende de nosotros enfocarnos más en su lado bueno que en su lado malo.
Para muchos tal vez esto no represente conflicto alguno porque lo traen tan interiorizado, que ni siquiera se dan cuenta, pero para otros, es algo que siempre está presente, no porque lo busquemos, sino porque siempre salta a nuestra vista.
Las simulaciones sociales forman parte de quienes somos y de nuestros códigos de convivencia, así que trato de enfocarme en su lado positivo, que vaya que lo tiene, sino no hubiéramos llegado como especie hasta donde hemos llegado, y creo, o quiero creer, que la mayoría de la gente hace lo mismo.

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Sin embargo hay también quienes las usan de una manera nociva, y de ellos si hay que cuidarnos. Y no, no son quienes se conflictúan por tirar, o no, un llavero que recibieron por compromiso de alguien que aprecian mucho, son un poco menos obvios y mucho menos conflictuados por hacer solo aquello lo que les conviene aprovechándose de los demás. Lo aclaro por si acaso. Por de pronto, muchas gracias por leerme, y hasta la próxima.
©bonzopoe, 2025.


Si llegaste hasta acá muchas gracias por leer este publicación y dedicarme un momento de tu tiempo. Hasta la próxima y recuerda que se vale dejar comentarios.

Yo a veces me pregunto si me quedaré sola completamente porque me sucede igual que a ti, siempre me he adaptado a lo social, pero lo social nunca se adapta a mí 🤣. Tuve la suerte de tener amigas cercanas fuera de lo convencional también, solo que ya no las tengo cerca, se fueron del país y de ahí en adelante me ha costado conocer gente como yo. Tienes mucha razón en decir que esto es una simulación, creo que pocos nos damos cuenta, muchos forman parte de eso y otros tratan de fingir para no quedarse por fuera. Saludos, @bonzopoe tenía tiempo que no te veía por aquí 🤗.
Que tal @vezo, bienvenida al equipo de los diferentes, que bueno que tengas amigas cercanas, trata de mantener el contacto con ellas aunque sea a través de la distancia, con los años se va haciendo cada vez más difícil hacer amigos, así que hay que cuidar a los que ya se tienen. Un gusto verte por acá, y por aquí seguimos, publicando en la comunidad una dos veces por semana. Saludos y un abrazo desde México.
Es fascinante cómo los objetos simples, como un llavero-souvenir, pueden convertirse en símbolos cargados de emociones y dilemas éticos para todos nosotros.
Tu relato es un reflejo bastante claro de las complejidades que encontramos en la vida y que son parte de nuestras interacciones sociales, la aceptación del llavero es también una aceptación de una carga simbólica y emocional que otorga afecto y regula parte de tu vida.
Por otro lado, las simulaciones sociales como haces referencia, son herramienta sutilmente compleja en la vida, por ellas mantenemos la armonía y paz interna en cada interacción, pero a su vez vienen cargadas de sentimientos de culpa, hipocresía o algunas veces incomodidad, esto me ha pasado mucho en el trabajo.
Buen escrito, espero leerte pronto.
Saludos
Muchas gracias por tu comentario. Saludos!
Entiendo...
Hola, @bonzopoe es un gusto leerte y saludarte.
Hoy hablé del autiocuidado en 7mo. Día, y creo que tienes mucho qué decir al respecto.
Yo creo que nos movemos mucho por educación, por cortesía, y eso está bien.
Pero sí, vivimos inmersos en un constante aceptar lo que no nos gusta...
¡Y los llaveros deben ser bonitos para ser regalados!
Cuando vengas a Venezuela te regalaremos uno con el Salto Ángel, que drene agua y todo...
Me has hecho reir... pero también me has hecho sentir tan identificado con lo del llavero...
Un abrazo grande.
Gracias por comentar, siempre es un gusto verte por acá. Saludos!